Por qué decidí adoptar


Adoptar: el maravilloso feedback animal

Si hay algo que admiro de los animales, y en concreto de los perros, es la inconmesurable capacidad de superación que tienen. Todos conocemos o hemos visto decenas y cientos de animales que han sufrido malos tratos o que han vivido en condiciones infrahumanas, pero que gracias a personas maravillosas han superado todos sus miedos y ahora tienen una vida feliz y acomodada. Es increíble. Yo muchas veces pienso que si a mi me pasaran esas cosas, necesitaría años para superarlo y volver a confiar en los humanos. Tenemos mucho que aprender de los perros y de los animales en general. No estoy hablando de visitar zoológicos, estoy hablando de una interacción real dónde haya un feedback, como es adoptar.

Por eso, creo que merece la pena hacer cualquier cosa por ayudarlos y mejorarles la vida. Yo, en lo personal, siempre he amado a los animales…He crecido en una casa en la que me ha enseñado a tratar a los animales como iguales, y supongo que por eso he tenido siempre tanta empatía hacia ellos. Si tú eres como yo, sabrás que a veces la empatía duele tanto y tan fuerte que es desesperante. Ves como el mundo sigue hiriendo y despreciando tan fuertemente a los animales que piensas que aún dedicando toda la vida a esta labor, nada cambiaría. Aunque realmente esto no es cierto.

Nosotros somos capaces de tomar pequeñas-grandes decisiones que hacen dar un giro de 180º en la vida de estos pequeños y cuadrúpedos peludos. Algo tan simple como cederle un rincón de tu casa y tu tiempo hará que su vida sea placentera y feliz, lejos del frío y la soledad. Porque sí, ellos también sufren la soledad, que no se nos olvide. Es precisamente la empatía la que nos lleva a hacer locuras por ellos, sabiendo que todo habrá merecido la pena.

Ese amor incondicional y esa empatía fue lo que me llevó el fin de semana pasado a hacerme 2.000 kilómetros, Barcelona –  Ourense para sacar a un angelito de un lugar infernal. Fue gracias a Coidaocan SOS , un sol que dió visivilidad a Bony. Gracias a su difusión y ayuda que pude conocer el caso de Bony. Una perra abandonada – casi a su suerte – que tenía una cara de pena que no pude quitarme de la cabeza hasta que me vi allí con ella.

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Tengo la suerte de haber dado con personas maravillosas a lo largo de mi vida, y gracias a una de ellas pude realizar este viaje. Fueron 3 horas de tren y casi 5 horas de coche hasta Ourense (y otras 8 horas de vuelta). He de decir que pese a los nervios y al esperarquetodosalgabien pude disfrutar mucho de esas horas. Amo viajar en coche, sobre todo en invierno, mirar los paisajes, los colores, sentir los olores, la humedad…

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Cuando llegué y por fin pude verla, tan asustada en aquella perrera, sola, escapando de mi por puro miedo a los humanos, sólo pude pensar en qué es lo que le habrían hecho a esa pequeña para que escapara de esa manera. Ahí vi con mis propios ojos que los perros no sólo lloran con aullidos, sino que también lloran con los ojos. En esos ojitos brillantes había años de sufrimiento y miedo acumulados.

Con ella en brazos, paralizada por el pánico, salimos de aquel sitio para no volver. La acostamos en la parte trasera del coche -asegurada con su arnés- y arrancamos hacia la segunda oportunidad de vida para Bony.

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Tal era el miedo, que su primera reacción fue cobijarse entre los asientos. Ella aún no sabía qué era lo que le esperaba, así que el miedo era normal, pero poco a poco se fue relajando hasta que por fin se quedó dormidita.

Es increíble como pese a lo que ha podido vivir pudo volver a confiar en un humano en apenas 30 minutos.

Tan sólo necesitaba cariño.

Según pasaban las horas los ojos de Bony iban dejando el miedo y cada vez estaban más cerca del agradecimiento. Y según pasan las horas, a mi me cuesta más entender como alguien puede hacer algo así, y como puede ser que animalitos como ella sólo pidan cariño y no haya nadie que esté dispuesto a dárselo.

Sólo ha pasado una semana y esta es la verdadera cara de Bony. Quienes tengáis animales y los améis, sabréis leer el cambio de expresión que ha habido en sus ojos. Se han llenado de vitalidad, de ganas de vivir, de disfrutar de su suerte y dar mucho mucho amor. Bony, ya mueve la colita cuando ve a su familia. Ya intenta jugar con su hermano y pasea todos los días por la calle, oliéndolo todo y disfrutando de su vida.

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Después de todo esto creo firmemente no necesito explicar por qué decidí volver a adoptar.

Sólo quiero recordar algo que ya sabéis, y es que casos como el de Bony hay muchos. Por eso os quiero animar a darle una segunda oportunidad a muchos angelitos atrapados en perreras que están deseando llenar vuestras vidas de lametones. Quiero alentaros a que vayáis al Facebook de Coidaocaon SOS y le ayudéis a compartir y difundir los casos. Estoy segura de que allí mismo podréis encontrar vuestro próximo compañero de vida…

3 Comments

Poly
Reply 3 mayo, 2016

Que historia maravillosa!! Mis 6 hijos perrunos vivieron situaciones terribles de maltrato pero gracias a la vida nos encontramos en este camino de la vida. Asi de causalidad también me encontré con tu blog luego de tomar una gran desiciòn que va a cambiar mi vida radicalmente aunque ya hace muchos años que voy dando muestras (si lo pienso bien) que este momento iba a llegar!! Saludos desde Argentina, la Patagonia, específicamente desde Comodoro Rivadavia. Mis perris, garis y yo te enviamos un cariño enormeeee!!

    Jenny
    Reply 4 mayo, 2016

    ¡Muchas gracias por tus palabras, Poly! Me alegra mucho conocer personas con un corazón tan hermoso como el tuyo. Nosotras te mandamos un abrazo inmenso desde Barcelona, España :-)

Nilce
Reply 1 agosto, 2016

Linda historia =) yo tambien tengo en mi casa 3 perros adoptados y ahora de adulta adopte dos hermosuras en condiciones muy tristes, que ahora disfrutan de una hermosa vida=)me encanta tu blog, lo encontre hace poquito y me gusta mucho leer lo que publicas :)

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