Nuestro viaje con perros por San Juan.


Llegó el 24 de Junio y con él San Juan. Los que tenemos perro sabemos que ese día, que se supone una festividad, puede convertirse en un verdadero tormento. En mi caso, mis dos perrhijos lo pasan realmente mal, especialmente Punky, al que le entra una terrible ansiedad que le hace temblar, llorar, ladrar y dar vueltas por la casa sin parar.

Para nuestra mala suerte, vivimos en una zona de costa que vive extremadamente la celebración de San Juan, con un despliegue de pirotecnia casi surrealista. Explosiones constantes desde la primera línea de playa hasta la última calle que lleva a las montañas que rodean mi ciudad. Un sin vivir. Por este motivo decidimos que este año no pasaríamos un San Juan en casa. Sin sedantes.

Nos vamos a la montaña.

Lo primero que hice (y que os recomiendo hacer) es buscar por Internet un pueblo o aldea rodeado de naturaleza, evitando las grandes ciudades y sus ruídos – y los petardos-. Un lugar donde los perros puedan disfrutar de la paz de la naturaleza. Y, ya que estamos, que tenga fácil acceso a rutas de montaña para poder pasear con ellos, cansarlos y conseguir que disfruten de esos días libres al máximo.

Al final encontré un pueblo que cumplía con todos esos requisitos, Espuy, que se encuentra al norte de la provincia de Lérida, a menos de 3 horas de coche desde Barcelona. <Antes de contaros más sobre el pueblo será mejor que os paséis a leer los consejos que os dejé sobre viajar con perros en el coche.>

Espuy: un pueblo pre-pirineico.

Decidimos que lo mejor sería salir el viernes 23 por la mañana, para evitarnos todo un día aguantando petardos. Reconozco que a partir de sufrir el pánico que tienen mis perros yo también les he cogido algo de miedo.

Llegamos a Espuy al mediodía, después de varios kilómetros cruzando pueblos y carreteras rodeadas de árboles, lagos y algunas casitas de piedra. El paisaje tiene ese color pre-pirineico tan inspirador, tan verde y tan azul, tan silencioso, tan pacífico. Por eso, nada más llegar decidimos dar una pequeña vuelta por el pueblo para hacer tiempo hasta que nuestro AirBnB nos hiciera la entrega de las llaves. Habíamos alquilado una preciosa casa en la parte alta de Espuy, construida en piedra y con vigas de madera, que presumía de una increíble terraza cuyas vistas panorámicas apuntaban a las montañas que rodeaban el pueblo. Eso último fue sin duda lo que más me gustó.

Viajar con perros por San Juan.

Para San Juan, decidimos viajar con nuestros perros a Espuy.

Espuy: un pueblo pacífico rodeado de montañas.

Espuy: un pueblo pacífico rodeado de montañas.

Después de unas pocas vueltas por la Aldea y escapar de un gracioso Beagle que pretendía pelear con mis perros, al fin conseguimos las llaves de nuestra casa por los próximos días. Cogimos nuestras bolsas de comida, ropa y algunas cámaras, las cargamos a la espalda y subimos hasta la casa a comer, descansar y planear los próximos días.

Para entonces ya estaba muy sorprendida de lo pequeño que era Espuy, que ni siquiera cuenta con su propia tienda, ya que el supermercado más cercano está a unos 20 km, igual que la gasolinera y la farmacia más cercana. Lo único que tiene ese pequeño pueblo es un bar y, a 4km, una panadería y una carnicería (que como vegana poco favor me hacía). Por suerte para nosotros, eso fue algo que nuestra anfitriona ya nos advirtió.

Nada más entrar en la casa abrimos los portones de madera que mantenían el salón aislado del sol y el calor externo. Tanto los perros como nosotros salimos hacia afuera y… Esas vistas fueron como una bocanada de aire fresco. ¡Qué maravilla! Algo de brisa, sol, unas sillas de madera y unas montañas verdes y casi infinitas nos estaban esperando para comer.

Vistas panorámicas: Espuy (Lleida).

Vistas panorámicas: Espuy (Lleida).

No demoramos más el momento y preparamos algo de pasta con champiñones. Simple, rápido y energético. Os digo muy sinceramente que comer ahí es un privilegio que todos deberíamos probar al menos una vez en la vida.

La siguiente tarde la dedicamos casi entera descansar, conocer los al rededores un poco mejor y planear el día siguiente, que reservaríamos para una ruta a pie por las montañas más cercanas, porque para hacer senderismo con perros Espuy es perfecto. Al pueblo sólo llega una única carretera, y para salir de ahí hay dos opciones: o hacerlo por esa carretera o coger el camino de tierra que te lleva a al Estanque de Filià, a unas 3 o 4 horas andando.

Cuando salimos a dar el último paseo del día vimos que se estaba organizando una hoguera en el centro de la Aldea y, por ello, preguntamos a algunos vecinos cómo se celebrara ahí San Juan. Nos informaron de que en Espuy no se esforzaban demasiado. La anciana que nos lo contaba no parecía muy entusiasmada con aquellas fiestas. Decía que asustaban a su perro. Nos contó que solo se hace una hoguera donde se reunen para cenar unos pocos vecinos y que no siempre se tiran petardos. Sólo los años en que viene uno de los vecinos de Barcelona. Qué mala pata para nosotros que este año sí hubiese estado aquel vecino tirando petardos.

Llegó la noche. Estábamos esperando alguna explosión y así fue. Pero por suerte para nosotros fueron solo 10 minutos de petardos que sonaron a  las 12 de la noche. Los perros casi ni se enteraron, porque estábamos lo suficientemente lejos como para que apenas se escuchase.

Desde Espuy hasta el estanque de Filià.

Ese fue el mejor plan que encontramos, caminar por aquella ruta hasta llegar al Estanque de Filià. Por ello, a la mañana siguiente decidimos levantarnos a las 7 de la mañana, para evitar que los perros sufriesen las horas de máximo calor. La ruta es preciosa, y aunque hay quien la hace en coche, yo recomiendo que se haga a pie. Para mi en los viajes es importante disfrutar no solo del destino, sino también del camino que te lleva hacia él. Es un camino de tierra con ligeras cuestas que te pasea por un sinfín de árboles y ríos de agua helada en los que mis perros se lo pasaron en grande refrescando sus almohadillas, bebiendo y bañándose al completo. Si tienes pensado viajar con perros a las montañas de Espuy tenéis que hacer esta ruta. Se lo pasarán en grande.

Además, a un rato de coche está el parque natural de Aigüestortes, un paraje impresionante conocido, entre otras cosas, por el maravilloso estanque Sant Maurici, un lago natural  rodeado de las montañas del parque, que data de 1955.

Viajar con perros - Escapada de fin de semana

Trucos y consejos para viajar con perros un fin de semana.

Además os recomiendo que para hacer este sendero con los perros tengáis varias cosas en cuenta: lo primero es ir cargado de agua, porque aunque hay ríos los perros necesitarán agua más seguido. Lo segundo es que los llevéis con arnés, porque aunque es una ruta muy fácil y no es peligrosa, hay algún barranco y lo mejor es tener bien asegurados a nuestros perros.

Desde Espuy hasta el estanque de Filià.

Desde Espuy hasta el estanque de Filià.

En la ruta encontramos ríos de agua helada.

En la ruta encontramos ríos de agua helada.

El camino era bastante monótono, hasta que encontramos una pequeña capilla de piedra en uno de los laterales del camino. Estaba rodeada de vegetación, árboles y bancos. No había nadie y la sombra que ofrecía era perfecta para aquel momento, así que no dudamos en darle un descanso a nuestros perros y parar unos minutos en aquella zona.

La capilla databa del 1899 y aún así lucía hermosa. Tenía dos pequeñas ventanas en la pare delantera, una circular en la parte superior y una rectangular en el lateral derecho. La puerta era de metal con un gris antiguo que se veía algo más amable con unas flores secas que habían colgado de los barrotes.

Nos acercamos a mirar el interior y en él solo se veía una pequeña y oscura sala de piedra con una mesa en el centro.

Vistas desde la Capilla.

Vistas desde la Capilla.

Capilla en la ruta de Espuy al estanque de Filià.

Capilla en la ruta de Espuy al estanque de Filià.

Según iba avanzando la mañana el sol picaba cada vez más, pero los ríos y los árboles que cubrían la ruta nos ayudaron ahorrándonos mucho calor. Estuvimos al rededor de 2 horas y media subiendo por la montaña y, aunque el camino era fácil y suave, los perros comenzaron a flojear y necesitaban cada vez más descansos. Estábamos a menos de 1 hora del estanque pero era evidente que Bony, la pequeña, no quería continuar la ruta porque estaba demasiado cansada. Les dimos de comer, de beber y los dejamos descansar bajo la sombra de un gran árbol que era capaz de cubrirnos a los 4.  Este viaje era para ellos, para su disfrute, así que decidimos dar la vuelta.

Camino desde Espuy hasta el Estanque de Filià.

Camino desde Espuy hasta el Estanque de Filià.

La ruta desde Espuy hasta Filià es suave, aunque larga.

La ruta desde Espuy hasta Filià es suave, aunque larga.

 

Fueron un total de 5 horas y media las que tardamos en hacer la ruta, incluyendo descansos para los perros, paradas para comer y beber algo o simplemente detenernos para contemplar el paisaje desde lo más alto de las montañas. Uno de esos paisajes que te dejan sin palabras.

Una ruta para disfrutar con perros.

Tengo la certeza que esa ruta se ha convertido en una de las experiencias más divertidas para mis perros. El agua helada, el sol, los olores, las flores y las plantas, esa cantidad de mariposas revoloteando al rededor de ellos… Fue un día completo que estoy segura de que no olvidarán. Se les notaba. Yo se lo notaba. Cuando tienes una relación tan cercana como la que tengo yo con mis perros eres capaz de comunicarte con ellos de una manera u otra, y entender bien sus emociones y sus deseos. Punky movía su cola como nunca, Bony iba saltando y galpando como un caballo por la ruta, ambos chapoteaban en el agua (¿Sabéis que Bony le tiene miedo al agua? Pues durante la ruta se le olvidó) y perseguían mariposas. Cuántas Mariposas. Debimos ver cientos de ellas a lo largo de todo el camino. Grandes, pequeñas, medianas, azules, rojas, rosas, naranjas, blancas, negras… Impresionante.

Bony descansando durante la vuelta.

Bony descansando durante la vuelta.

Durante la ruta encontramos mariposas de todos los tamaños y colores.

Durante la ruta encontramos mariposas de todos los tamaños y colores.

Acabaron llenos de barro por todas partes y eso suele ser síntoma de un gran día para ellos.

Cuando llegaron a casa bebieron y comieron algo más, luego se tumbaron en la parte más fresquita del salón y ahí durmieron (y roncaron) por las próximas 3 horas. El resto de la tarde la dedicamos a descansar e ir a comprar algo de comida. Como la opción de tienda vegana en Espuy o al rededores era impensable, busqué el supermercado más cercano (que de cerca poco, porque estaba a media hora en coche). Debido a que era San Juan estaba todo cerrado, así que acabamos comprando cuatro cositas que nos faltaban en una gasolinera. Merendamos en la terraza y dedicamos el resto de la tarde a descansar a la sombra de la casa.

 

Aunque el viaje fue breve, también fue intenso. El hecho de ver disfrutar a mis perros de esa manera hizo merecer la pena todo lo demás. Sin duda, el año que viene repetiremos la experiencia.

 

 

2 Comments

Bego Aguilera
Reply 6 julio, 2017

Hola, gracias por las explicaciones. Estoy a punto de adoptar un perro (estoy esperando) y voy dándole vueltas a cosas como las que tú explicas. Tu post me ha ido muy bien y me ha dado ideas. Pero una preguntita, si me lo permites, he visto la casa que alquilásteis, pero pone que no admite mascotas. Cómo lo hicisteis? Gracias!

    Jenny
    Reply 12 julio, 2017

    Hola Bego! :-) El apartamento es este: https://www.airbnb.es/rooms/14957590?location=espuy
    Si te fijas en los datos de la descripción pone que sí admiten mascotas, aunque solicitan que no suban a sofás y camas para evitar pelos. Igualmente, yo siempre que alquilo por AirBnB pregunto si podría asistir con dos perros (doy el peso de cada uno) para que luego a la hora de entrar al piso no haya conflicto.

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