Una vegana en bici por Florencia (2a parte)


Serían las 8 de la mañana cuando me desperté. Estaba realmente emocionada por el día que me esperaba. La noche anterior, habíamos planeado una pequeña ruta al rededor de Florencia, pasando por los puntos más destacados, con unas bici alquiladas. Así que me duché, me sequé el cabello y nos preparamos para salir al frío.

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Primera mañana en la habitación del Soggiorno Isabella de Florencia.

Cargué en mi bolso mis dos cámaras (siempre me llevo de viaje una Fujifilm Instax y una pequeña compacta que sustituye a mi reflex en los viajes) y algunos snacks que habían sobrado del desayuno del día anterior en la estación de Milán hacia Florencia.

La ruta en bici por Florencia

Teníamos a unos 10 minutos andado un rental bike bastante económico llamado Alinari, que alquilaba una bicicleta por 12 euros 24 horas. Nos dirigimos hacia él y tras el pago y dejar nuestro DNI como prueba de que no nos íbamos a fugar con las bicis, salimos hacia el parque más cercano para acabar de planear nuestra ruta.

Nos sentamos en un banco metálico y apoyamos las bicis en los laterales. Extendimos el mapa que mi compañero había cogido en el hotel y empezamos a intentar ubicarnos en el (y oye, se nos dio bastante bien). Finalmente, decidimos que lo mejor era dirigirnos hacia el Giardino della Fortezza, que está en la parte norte de Florencia. Tuvimos que callejear torpemente con las bicis porque había demasiadas obras por el camino, pero al llegar al Jardín de la Fortaleza, todo eran calles anchas y carriles bici que estaban totalmente vacíos para nosotros.

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Nuestro viaje por Florencia en bici.

 

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Fuente del Giardino della Fortezza

La más bonito de Florencia: el ponte Vecchio y el río Arno

Rodeamos toda la fortaleza por la Viale Filippo Strozzi hasta meternos en la Viale Spartaco Lavagnini, una vía ancha y con carril bici que nos llevó hasta la Piazza della Libertà, rodeando en una pequeña parte el norte de Florencia. A partir de ahí, callejeamos un poco aleatoriamente hasta que decidimos seguir con nuestro plan: rodear la parte Este hasta bajar del todo y toparnos con el río Arno y sus puentes, que entre ellos se encuentra el Ponte Vecchio, el más famoso y transitado puente de toda Florencia. ¡Y no me extraña! Qué bello lugar. No os imagináis que sensación de paz me dio aquel rincón. Tan amplio, tan verde, con aquel frío, las montañas,… Para mi fue sin duda el lugar más bello de toda la ciudad.

Bajamos de las bicis y las apoyamos en el muro de ladrillo que separa la calle del río y sus zonas verdes. Nos sentamos encima del muro y nos mantuvimos atónitos durante unos minutos, hasta que asimilamos la belleza de aquel lugar. Después, vimos una pequeña zona verde justo al otro lado del muro, así que decidimos entrar con las bicis, atarlas y sentarnos por unos instantes para continuar disfrutando de Florencia y su río.

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El río Arno tiene a sus lados diversas zonas verdes de acceso libre.

Comimos algunas de las galletitas y snacks que llevaba en mi bolso, y decidimos continuar con las bicis. Cruzamos el puente de San Niccolo  para pasar al otro lado del río, donde vimos una cuesta muy grande que nos llevaba hasta un impresionante mirador rodeado de zonas verdes. La vía que subía era la Viale Giuseppe Pogi, con algunas curvas y escaleras de más, pero mereció la pena. Llegamos a la Piazzale Michelangelo (masificada por turistas curiosos como nosotros) y ahí disfrutamos merecidamente de las vistas por unos minutos.

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Mirador desde la Piazzale Michelangelo

Volvimos a bajar y nos dirigimos al Ponte Vecchio, que estaba desbordado de gente que andaba en cualquier dirección, así que bajamos de las bicis y lo cruzamos caminando. A nuestro lado sólo habían joyerías y más  joyerías carísimas que cubrían los laterales del puente.

Ya llegaba el mediodía y empezaba a apretar el hambre después de varias horas de bicicleta. Para no quebrarnos la cabeza, decidimos volver a Universo Vegano, un restaurante vegano que se encuentra en el centro de Florencia y que sin duda, se convirtió en uno de mis favoritos.

Comer vegano en Florencia

Volvimos a montar en las bicicletas y, intentando esquivar a las grandes masas de gente, recorrimos la calle Borgo Santi Apostoli y llegamos a la plaza Santa Trinita.  Nos sentamos en uno de sus bancos de piedra y sacamos el mapa para intentar ubicarnos. El restaurante no quedaba demasiado lejos, así que retomamos camino.

Ya en el restaurante, atamos las bicicletas en la entrada y entramos.Volvimos a pedir la pizza de no-atún que comimos el día anterior y, por probar algo nuevo, pedimos una de sus famosas hamburguesas a base de setas y una pequeña tarta de nata vegetal con fresas . Enorme, con un pan de semillas, queso vegano, lechuga fresca y dos rodajas de tomate natural, estaba increíble. No sé si puede ser producto del hambre que me da el deporte o que realmente estuviera increíble, pero queda muy recomendada.

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Hamburguesa vegana de Universo Vegano, Florencia.

Después de la comida, retomamos nuestra ruta en bici, volviendo a la al Giardino de la Fortezza y dando vueltas sin mucho sentido, pero esta vez más por el centro. La circulación fue casi imposible debido a la cantidad de gente y coches que circulaban por aquellas calles tan estrechas, así que nuestra mejor idea fue dirigirnos al hotel, descansar por un rato y atar las bicis hasta el día siguiente, que tocaba volver a España.

Con ese merecido ratito de descanso, fuimos a caminar una última tarde – noche por las calles de la Florencia más céntrica. Quisimos aprovechar para comprar algunos regalos (sí, comida, principalmente) y deambulamos por las calles interiores. De repente, dimos con una tienda que contaba con algo de pasta tradicional italiana llamada Eataly, situada muy cerca del Duomo (vía dei Martelli 22). Yo no tenía demasiada esperanza en encontrar más que algo de pasta sin huevo, pero para mi sorpresa encontré una gran cantidad de productos veganos etiquetados como tal: patés, cremas, pastas, dulces… Al final me decidí por unas Setas Porccini deshidratadas (3’90€ la unidad) y un par de Panettones veganos de la marca Vergani “Il dolce di natale vegano” (9,90€ la unidad).

Más felices que nadie con nuestro descubrimiento, nos dirigimos a la Piazza Santa María Novella, de nuevo al restaurante de pasta de la noche anterior. Esta vez, elegí cenar sin picante, que ya había tenido bastante la noche anterior. Yo pedí unos macarrones con vegetales de temporada  y un minestrone de verduras totalmente vegano. Disfrutamos de las últimas horas de la noche en Florencia, pasando por una heladería (sí, con el frío que hacía, pero uno no se puede ir de Italia sin probar el helado) y pidiendo un helado a base de agua de frutos variados, ya que son totalmente veganos.

Helado vegano en la heladería Icy Dot Wine. Los precios van desde: 2,50€ (tarrina pequeña) hasta 8€ (la tarrina gigante).

 

Adiós Florencia, vuelvo a Milán

A la mañana siguiente tuve que empaquetar esos dos pannetone veganos, ropa y demás compras en una maleta de mano. Fue casi imposible. Por suerte solo casi. Cogimos el tren de vuelta a Milano para coger el avión de vuelta desde Malpensa hasta Barcelona.

Al llegar a la estación, para hacer tiempo y coger algo de fuerzas, paramos a comer en el Crazy Cat Café, un bar/cafetería con opciones veganas que se encuentra a unos minutos andando de la Estación Central de Milano. Ese día contaban con una opción vegana realmente deliciosa: un bocadillo con pan integral de paté de olivas negras con tofu dorado y tomates. Me supo a gloria.

Comida vegana en Crazy Cat Bar, Milano.

He de decir que el sitio es algo más caro de lo que esperaba, pero teniendo en cuenta que mantienen a los gatos en unas condiciones magníficas, rodeados de juguetes y sitios calentitos, lo pagamos con mucho gusto.

Finalmente, se dio por terminado el viaje cuando me despedí de mi compañero y subí en el tren desde Milano central hasta Malpensa (13€). ¡Adiós Italia! Espero volver a verte muy pronto.

Billete de tren desde Milano Central hasta Malpensa, Aeropuerto T1.

Jenny
Una vegana por el mundo

Diseñadora gráfica trabajando en Barcelona y chef frustrada en mi casa. Enamorada de mis perros. Viajar es la segunda cosa que más me gusta de esta vida.

1 Comments

Juan Caro
Reply 23 Abril, 2017

Muy interesante el post. En Florencia te podría recomendar también Librería Brac(vegetariano con muchas opciones veganas) y Gumela(verano, fuera del centro, pero se llega a pie, y el paseo merece al pena.
Para conocer más de Florencia os aconsejo este sito:

https://guia-florencia.com/florencia-al-completo/

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