El cómo la publicidad nos educa


Desde hace años me ha perseguido la casi-obsesión de analizar la publicidad. Supongo que puede ser un poco de formación profesional (porque para los que no sabéis, soy diseñadora gráfica y, concretamente, me centré en la parte de publicidad).

No lo sé. El caso, es que después de estudiar y analizar la publicidad que nos rodea (televisión, revistas, cartelería, esas malditas bolsas por las que pagamos 2 céntimos en el supermercado y que, aun pagando, llevan el logo de la empresa) he aprendido que de tanto rodearnos, nos manipula. La publicidad modifica nuestra conducta natural. Nos educa y reeduca. Nos hace ser diferentes y eso es evidente. Nos convierten en carteles publicitarios con patas y, por si no fuera poco, contentísimos pagamos por ello.

Nos mienten descaradamente (pero que muy descaradamente) pero nos lo repiten tanto, a todas horas y en diferentes formatos que, al final, nos lo creemos. Nos influyen con juegos de palabras, slogans pensados y repensados y una cuidadosa imagen que se adapta a los nuevos tiempos.

Solo hace falta observar un poco. Por ejemplo:

¿Por qué Mc Donalds dejó de tener un fondo de logotipo rojo  para ser verde? Resulta que los colores tienen un peso muy importante en el mensaje que se trasmite. Por definición, los colores verdes y tierra se utilizan para llamar a lo natural, a lo saludable, a lo campestre o de granja. Todo es mucho más eco-natural-healthy cuando lo vistes de esos colores. Es evidente que la imagen de un restaurante familiar de comida rápida se les quedó anticuada. Tenían que adecuarse a las nuevas tendencias, dónde lo casero, ecológico y saludable está adquiriendo cada vez más terreno. Eso y que, a fin de cuentas, el rojo nunca dejó de ser el color del peligro y de la sangre, y aunque fuera mucho más fiel a lo que son, quizá no era un buen mensaje para el consumidor.

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Evolución del logotipo de Mc Donalds

O el ejemplo de Coca-Cola, una marca que ya no vende un refresco desde hace varios años, ahora vende la fórmula de la felicidad (solo hay que ver su slogan “Destapa la felicidad”) aferrándose a temas de preocupación actual como la inclusión social (¿Y ese anuncio dónde sale una familia adoptando a una pequeña aparentemente asiática? ¿Qué tiene que ver con un refresco?).

Igualmente, no hace falta ir tan lejos para ver este tipo de mentiras. Vayamos a cualquier comercial nacional de leche de vaca, dónde nos aseguran y reaseguran lo imprescindible que es para nuestra salud (y no seré yo quien lo niegue, no soy médico, de eso ya se encargó la universidad de Harvard)  y lo libres, felices y colmadas de amor que viven SUS vacas. ¡Eso es impresionante! ¿De verdad es legal esto de mentir tanto? Ocultar la explotación no debería estar amparado por la ley.

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Pero por desgracia  esto es completamente normal. Son estrategias de marketing que pretenden llamar a lo sentimental, para que se pase por alto la mala fama que realmente tienen sus productos (¿o acaso queda algún ser humano en el mundo que no sepa lo poco saludable que resultan las  hamburguesas de Mc Donalds o una Coca Cola? Bien diferente es que pese a saberlo, lo sigan consumiendo.)

El  problema de esto que no sólo juegan con nuestra salud (y sobre todo la de los animales no humanos), sino que además juegan con nuestra capacidad de decidir. Y esto lo digo por un motivo muy simple: si no nos cuentan la verdad, no somos libres para elegir. Creo y defiendo firmemente que la verdadera libertad está en el conocimiento, y cuando sabemos qué es lo que hay, podemos elegir qué es lo que va más con lo que somos. Aunque claro, estamos tan acostumbrados a ver animales siendo víctimas de explotación que ni nos sorprende demasiado. Constantemente, vemos animales vivos al lado de trozos de otros animales de su misma especie, y ni nos escandalizamos, pero si lo analizasemos sustituyendo a esos animales por humanos, nos parecería algo demasiado gore, de mal gusto y además, evidentemente, sería ilegal (véase la foto de portada).

Por eso resulta evidente que lo que nos otorga licencia para ser respetado es ser un animal humano, tanto en la vida y su día a día como en la publicidad. Pero no quiero irme sin antes lanzar un mensaje algo más positivo.  Y lo mejor que puedo decir es que está claro que nosotros tenemos el poder de cambiar la publicidad, las empresas y lo que estas venden. Ellos nos educan y reeducan, pero nosotros también podemos hacerlo. El mercado está evolucionando constantemente porque los intereses humanos también lo hacen. Nosotros somos los que consumimos, y sin demanda no habrá oferta.

Por eso resulta evidente que lo que nos otorga licencia para ser respetado es ser un animal humano, tanto en la vida y su día a día como en la publicidad.

Para ver que aún queda un poco de esperanza, solo hace falta ver que las grandes empresas lecheras nacionales e internacionales están invirtiendo dinero y tiempo en producir bebidas vegetales, así como las grandes empresas de la industria cárnica en producir salchichas o hamburguesas vegetales. Y estoy segura de que esto es la consecuencia  de un estudio de previsión de tendencia en el mercado de la alimentación, está claro que no pueden permitirse perder dinero y si apuestan por ello, es porque están muy seguros. Que sí, que lo hacen por dinero, pero de momento es el único camino a seguir. Quizá el mundo no esté preparado para cambiar a golpe de ética.

Sea por ética, salud  o dinero (o las tres), el mercado de la alimentación es otro. El poder de cambiar esto está en nosotros, por eso no podemos dejar de lucha por ello.

 

Jenny
Una vegana por el mundo

Diseñadora trabajando en Barcelona y chef frustrada en mi casa. Enamorada de mis perros. Viajar es la segunda cosa que más me gusta de esta vida.

8 Comments

Elena
Reply 25 Mayo, 2016

Hola, no puedo estar más de acuerdo contigo, nosotros tenemos el poder para cambiar las cosas, aunque nos hagan creer lo contrario. Y este cambio ya ha empezado, poco a poco, pero pienso que imparable ya. Cada vez somos más los que pensamos así. Un saludo!

    Jenny
    Reply 26 Mayo, 2016

    Así es Elena, pese a quien le pese, el cambio es imparable :-) ¡Fuertes abrazos!

Veganitsche
Reply 29 Mayo, 2016

Me ha encantado esta entrada y tu manera de escribir y de decir cosas que la gente no ve. Ese es el único camino. Sigue así y gracias.

    Jenny
    Reply 30 Mayo, 2016

    Gracias por tus palabras y tu presencia, Veganitsche. El camino es largo, pero al menos es real, ¿no? :-) Abrazos.

Maira
Reply 8 Junio, 2016

Me gusta mucho como ambientas el espacio gráfico en tu blog, apoyo el concepto de que el mar es un gran conjunto de gotas unidas

    Jenny
    Reply 14 Junio, 2016

    Muchas gracias Maira :-)

Mariela
Reply 15 Julio, 2016

te cuento que desde que tuve cancer al seno cambie mi alimentacion pero mi familia todavia se burla pero poco a poco les ire cambiando su forma de pensar recien estoy empezando con ello.
muchas gracias por todo

    Jenny
    Reply 21 Julio, 2016

    Mariela, me alegro enormemente de que lo hayas superado. Mucha fuerza y ánimo. Pronto las personas se adaptarán y dejarán de cuestionarte. ¡Animo!

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